
Siempre que egresa una generación, egresa también el producto de los esfuerzos individuales y colectivos de una sociedad que mira con expectativa y esperanza a la juventud que renueva y fortalece sus principios.
La inversión económica que
demandan, la infraestructura mantenimiento, dotación de materiales, de
implementación y evaluación escolar, el costo de servicios por cada clase
recibida, así como el gasto familiar que representa uniforme, útiles escolares,
pasajes, gastos adicionales e innumerables imprevistos que con mucho apremio,
amor y sacrificio se afrontan, no son tan importantes como el tiempo y el
esfuerzo humano empleado en la formación de una persona impulsora del desarrollo
social.
Terminar secundaria en el
Mariátegui es un reto para cualquiera de nuestros jóvenes, más que por la
exigencia académica, por afrontar una serie de vicisitudes que van desde
factores económicos hasta los riesgos sociales producidos por el abandono, la violencia
y la desigualdad imperante en el contexto.
Los promedio obtenidos por
los estudiante promocionales en el último bienio en ambos casos menor al 13.67,
dan cuanta del bajo nivel en la calidad
de aprendizajes logrados, situación preocupante
no solo para los docentes y padres sino fundamentalmente para los estudiantes
de quinto año quienes en el breve plazo deberán demostrar su capacidad en el ámbito
académico superior o en la actividad laboral, ¿qué hacer frente esto? Es la
pregunta recurrente que no tiene un sola respuesta y que moviliza una serie de
acciones hasta ahora sin mejores resultados.
No obstante, contamos con
una amplia lista de egresados que prestigian a su “alma mater”, destacando en
diversas actividades profesionales y laborales resaltando en ellos los valores
de emprendimiento, laboriosidad y perseverancia por lograr los propósitos, el
sentido de responsabilidad y cooperación que en verdad nos enorgullecen pues en
parte afirma la axiología del colegio.
Evaluar la formación de
los estudiantes en una institución es valorar los desempeños de sus egresados,
es una tarea extensa y a futuro, no tiene que ver mucho con el ingreso a las
universidades como creen unos ni con el incorporación al mercado laboral como
piensan otros, más bien y desde una perspectiva holística, está vinculada a los
desempeños pertinentes en el andamiaje cívico, social, económico, productivo, político
y hasta artístico de una comunidad por lo
que se mide el éxito de una educación “por el fruto conoceréis al árbol” apunta el
adagio, “es el discípulo el que hace al
maestro” dice Jacques Rancière, y en ambas sentencias hay verdad, si
consideramos al estudiante como el depositario de todos nuestros esfuerzos así
como también de nuestras omisiones.
Como padres y maestros
queremos que sean disciplinados y autónomos, que planifiquen y construyan su
proyecto de vida y aprovechen las oportunidades de aprendizaje, que aplique lo
aprendido y muestren madurez como indicadores de haber tenido una buena
secundaria, características que no siempre demuestran debido a que las capacidades se logran en
diferentes tiempos y se evidencian en diversos desempeños.
Finalmente, es importante
señalar el componente emotivo del estudiante: aunque sabemos por experiencia lo
que siente al cerrar un ciclo en la vida sería mucho más rico recoger tus comentarios
respondiendo a las preguntas:
Cuáles son tus dudas y
temores al terminar el colegio
Qué fortalezas adquiriste
en tu formación y permitirá el progreso en tu vida.
Qué aspectos de tu formación
te hacen sentir plenamente identificado con el Mariategui”.
Qué
aspectos de la formación de los nuevos
estudiantes podrían favorecerla identidad Mariateguista
Ahora mira el siguiente vídeo Y redacta tus respuestas en el Espacio Correspondiente a los comentarios.
